lunes, 25 de abril de 2011

RECIBE LA PRIMERA COMUNIÓN

1848. Comenzo , pues, admitiendola a la primera comunión , aunque no estubiera aún los doce prescritos.
La niña poseía tal preparación de conocimientos y de espiritu , que no convenia en modo alguno retrasarle un don tan grande .

Después de haber pasado  en recogimiento sereno y ardiente toda la cuaresma , ahí la tenemos , la víspera del gran día , radiante de gozo , Pasó la noche en un continuo duermevela que es oración , deseo , aspiración del alma , hasta el punto de contagiar a quien duerme a su lado y envidia su suerte .

La función no tendría lugar hasta las ocho , pero apenas había despuntado el alba del miercoles santo (19 de abril de 1848) ya estaba levantada María para preparar la cosas , arreglarse , ponerse su vestidito nuevo y , por primera vez , aquel velo blanco que tanto significado para ella .

Las últimas instrucciones de su padre sobre la divinidad de la Eucaristía , las recomedaciones de su madre sobre el porte y el recogimiento , devieron serle más gratas que otras veces .

No hablaba , pero su mirada revelaba el gran deseo interior de hacer bien todas las cosas para resibir dignamente a Jesús . Por el largo sendero , con el aire puero y cortante , que hacía apresurar el paso, ¡qué alas daba  al alma el fervor de su espíritu!. Su madre no podia acompañarla , porque tenia un pequeño clamaba sus cuidados ; pero María estaba contenta igualmente , en medio de su prima Dominga y de su hermana Felicia , que la miraba con admiración, tomándola de la mano , como para impedirle que se elevara al cielo.

Ella, que vive mas lejos de pueblo que  ninguna , llega a la iglesia de las primera y se arrodilla devotamente sin mirar a nadie más que Don Pestarino , que habe las última recomendaciones .

Cuando el párroco comienza la santa misa , no aparta la vista del altar mas que para  volverla a Don Pestarino , que lee en alta voz , la preparación al gran acto :María no pierde una silaba. Su rostro encendido mas que de ordinario , explica que aquellos sentimientos pasan por su corazon y los hace suyos , abrazandola cada vez mas en un deseo vivísimo.

Finalmente Don Pestarino entona el confiteor , y todas aquellas voces infantiles cantan solemnemente la confeción de sus culpas , tal como habían sido preparadas .
Tambien se oye la voz fuerte de María , y es firme su paso piadosamente recojida su mirada cuando se acerca , radiante de felicidad y palpitante de alegría , a recibir a su Jesús.

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